Oraciones · Otras devociones
Salmo II
Psalmus II
Devoción tradicional de la Iglesia.
Antífona. Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T. P. Aleluya).
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¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos meditaron cosas vanas?
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Se alzan los reyes de la tierra, y los príncipes se confabulan contra el Señor y contra su Ungido.
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«Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo».
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El que habita en los cielos se reirá de ellos, se burlará de ellos el Señor.
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Entonces les hablará en su indignación, y les llenará de terror con su ira.
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«Mas yo constituí mi rey sobre Sión, mi monte santo».
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Predicaré su decreto. A mí me ha dicho el Señor: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
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Pídeme, y te daré las naciones en herencia, y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra.
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Los regirás con vara de hierro, y como a vaso de alfarero los romperás».
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Ahora, pues, ¡oh reyes!, entendedlo bien: dejaos instruir, los que juzgáis la tierra.
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Servid al Señor con temor, y ensalzadle con temblor santo.
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Abrazad la buena doctrina, no sea que al fin se enoje, y perezcáis fuera del camino, cuando, dentro de poco, se inflame su ira. Bienaventurados serán los que hayan puesto en él su confianza.
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Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
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Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona. Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T. P. Aleluya).
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.
Los sacerdotes añaden:
. El Señor esté con vosotros.
. Y con tu espíritu
Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que en tu amado Hijo, Rey universal, quisiste instaurarlo todo: concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio: que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
℣. Amén.
Psalmus II
Antiphona. Regnum eius regnum sempitérnum est, et omnes reges sérvient ei et obœdient. (T. P. Allelúia).
1. Quare fremuérunt gentes, et pópuli meditáti sunt inánia?
2. Astitérunt reges terræ, et príncipes convenérunt in unum advérsus Dóminum et advérsus Christum eius:
3. «Dirumpámus víncula eórum et proiciámus a nobis iugum ipsórum!».
4. Qui hábitat in cælis, irridébit eos, Dóminus subsannábit eos.
5. Tunc loquétur ad eos in ira sua et in furóre suo conturbábit eos:
6. «Ego autem constítui regem meum super Sion, montem sanctum meum!».
7. Prædicábo decrétum eius. Dóminus dixit ad me: «Fílius meus es tu; ego hódie génui te.
8. Póstula a me, et dabo tibi gentes hereditátem tuam et possessiónem tuam términos terræ.
9. Reges eos in virga férrea et tamquam vas fíguli confrínges eos».
10. Et nunc, reges, intellégite, erudímini, qui iudicátis terram.
11. Servíte Dómino in timóre et exsultáte ei cum tremóre.
12. Apprehéndite disciplínam, ne quando irascátur, et pereátis de via, cum exárserit in brevi ira eius. Beati omnes, qui confídunt in eo.
13. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
14. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
Antíphona. Regnum eius regnum sempitérnum est, et omnes reges sérvient ei et obœdient. (T. P. Allelúia).
℣. Dómine, exaudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
Sacerdotes addunt:
. Dóminus vobíscum.
. Et cum spíritu tuo.
Orémus
Omnípotens sempitérne Deus, qui in dilécto Fílio tuo, universórum Rege, ómnia instauráre voluísti: concéde propítius; ut cunctæ famíliæ géntium, peccáti vúlnere disgregátæ, eius suavíssimo subdántur império: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sǽcula sæculórum.
℣. Amen.
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