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Le prometes a Dios que es la última vez…
Si siempre prometes que es la última vez y vuelves a caer, no estás solo.
Tu cerebro va con el acelerador a tope y el freno a medio hacer (la corteza prefrontal madura pasados los 20), y el móvil está siempre a mano. Lo peor no es caer: es esconderte de Dios después.
Cómo empezar a salir de la lujuria:
Como José: huye, no negocies. El móvil, de noche, fuera del cuarto.
No pelees solo: cuéntaselo a alguien de confianza y confiésate.
Si caes, vuelve. «Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y nos perdona» (1 Jn 1,9).
«Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8).
👉 Envíaselo a ese amigo que lo necesita.



